Paro Nacional 21N – 13D+ (los días que sean necesarios)

Aviso: Este es un post largo, entonces si no tienes mucho tiempo para leer hoy, déjalo para un día que tengas más tiempo.

Hace mucho que no escribo en este blog y no es por falta de voluntad sino de tiempo. Hace un poco más de dos años emigré de Colombia y vine a Suecia a estudiar una maestría y mejorar mis oportunidades. La verdad es que hago parte del pequeño porcentaje de personas que es lo suficientemente afortunada para poder estudiar en el extranjero, y le agradezco mucho a la vida y a mis padres por haberme dado todo para estar donde estoy hoy; pero en mi tierra de corazón, Colombia, no todos tienen las mismas oportunidades. La situación actual de Colombia me tiene el alma y el corazón ardiendo, tanto de dolor e indignación como de esperanza, y he vivido el Paro en una montaña rusa de emociones y sentimientos.

Desde días antes del 21 de noviembre (21N) yo estaba muy nerviosa y asustada por lo que pudiera pasar. Cabe aclarar que yo no suelo ser una persona miedosa, pero estar lejos, sintiéndome impotente ante lo que los medios estaban mostrando y vendiendo, me afectó más de lo que creí. Las noticias sobre los intentos del gobierno por desmontar el paro me llenaron de zozobra, los allanamientos a casas culturales y artísticas me dieron indignación, y Bogotá militarizada sólo me llenó de más miedo. Le escribí a mi familia y amigos que sabía que iban a marchar para pedirles que salieran en grupo y se cuidaran de las zonas que podrían ser foco de violencia. Yo, en la lejanía, temía que el alarmismo de este grupo de personas mezquinas (entiéndase como de derecha) sobre una supuesta violencia que iba a suceder, sucediera. Y ahora concuerdo con un tuit que vi por ahí que decía que en estos mensajes no se sabía si estaban avisando o amenazando que iba a haber violencia.

El 21N llegó y seguí atentamente toda la marcha desde la mañana (de Colombia). La marcha estuvo pacífica todo el tiempo que la vi (hasta que aquí fue de noche), y eso me dio mucha alegría y paz mental. Mi familia y amigos que asistieron a las marchas en diferentes ciudades llegaron bien a sus casas y satisfechos que todo había sido de forma pacífica. Yo me fui a dormir tranquila y con esperanza en el corazón, pero al otro día me encontré con que, como siempre, los encapuchados (infiltrados, if you ask me) hicieron desmanes en las horas de la tarde. Y además de ellos, resulta que el ESMAD, que se supone que debe proteger a la población, estaban atacando indiscriminadamente a los marchantes. Eso me arrugó el corazón y me dio mucha indignación, pero luego vi WhatsApp y me encontré un video que mi mejor amiga me había enviado sobre algo que nunca había pasado en Colombia, un cacerolazo. Inmediatamente abrí Facebook y Twitter y vi muchos videos de gente de todas partes de Bogotá que se unieron desde sus casas a tocar el ritmo de la protesta social. No saben la alegría que me dio escuchar mi ciudad unida por el sonido de la indignación. Nunca antes Bogotá se había visto tan linda a mis ojos como esa vez; nunca antes había sonado tan linda mi ciudad. Me emocioné hasta las lágrimas de ver y escuchar a mi gente unida por un clamor de justicia social. Sentí mucha esperanza.

El 22N sucedió y la gente volvió a salir a las calles. Vi con mucho amor cómo la gente salía con sus cacerolas a crearle incomodidad al gobierno sordo y al acomodado que no quiso salir a marchar. Vi cómo más gente se unía con arte y música en una marcha que buscaba probar que en Colombia si se puede marchar en paz. Pero en la tarde, de nuevo, el ESMAD volvió a encender al pueblo atacándolo sin razón y la gente, con razón, se defendió. Esa noche me acosté pensando en que de pronto la gente no iba a caer en la trampa de la provocación, pero cuando me desperté al otro día, me encontré con que Peñalosa había decretado toque de queda en toda la ciudad. Vi en Twitter y Facebook a muchas personas denunciando que habían recibido información de que sus conjuntos iban a ser asaltados por “vándalos” a unas horas específicas. Todo era muy sospechoso, pero al perecer, las personas del común se armaron hasta los dientes para defenderse de los supuestos asaltantes. Esa mañana vi varias publicaciones en donde se hablaba de la Teoría del Pánico, y varios otros videos en donde, ¡oh sorpresa!, los que estaban creando el pánico eran los policías (algunos vestidos de civil y otros no). Lo extraño aquí es que Peñalosa salió a admitir que todo era un montaje, ¡y a su lado estaba un oficial de policía! O sea, WHAT IN THE ACTUAL FUCK? Todo eso me sigue pareciendo súper raro.

El 23N la gente volvió a salir y ahora incluso con más indignación y rabia porque le vieron la cara a toda la ciudadanía. Y, como los días anteriores, el ESMAD reaccionó de forma asquerosa. Un miembro del ESMAD le apuntó y le disparó en la cabeza a un muchacho de sólo 18 años de edad, Dilan Cruz. Cuando vi el video y la noticia sobre esto, yo, honestamente, ya estaba emocionalmente destruida de tantos videos de brutalidad policiaca, y éste fue la gota que derramó la copa. Ese día lloré por Dilan y por todos los que habían sido golpeados despiadadamente por la policía y el ESMAD. Mi mente no dejaba de mostrarme imágenes de policías golpeando hasta dejar en la inconsciencia a la chica periodista cerca la Universidad de los Andes, de la patada ninja del ESMAD contra una chica con una bicicleta, de los chicos dejados inconscientes al salir de una clínica en el centro, en fin, de todos los videos horribles que vi durante los 3 días que llevaba el paro. Ese sábado sentí mi alma magullada de tanta barbarie y pensé que, si eso estaba pasando en la capital, a los ojos de todos, ¿cómo será en las zonas rurales en donde no hay nadie mirando?

El 24N el soldado Brandon Cely Páez se suicidó por el bullying extremo que estaba viviendo por parte de sus superiores por apoyar el paro. Y el 25N Dilan Cruz murió… o más bien, lo mataron… Y así los días del paro se siguieron sucediendo y yo me sentía cada vez peor. Para el 29N yo ya no podía más. No sólo tenía el corazón roto y el alma envenenada, sino que también en lo físico me empecé a afectar. Tenía dolor de cabeza constante, mi ánimo estaba por el piso, no dormía bien, y mi trabajo se vio afectado. Ese viernes le escribí a mi psicóloga para pedirle una cita. Sabía que necesitaba ayuda para manejar lo que estaba pasando.

Estar fuera de Colombia y no poder darle voz a mi preocupación, indignación y dolor, era algo que me estaba consumiendo. Yo aquí podía contarles a las personas sobre Colombia, y ellos simpatizaban, pero nadie entendía realmente lo que yo estaba sintiendo. Aquí no es tan fácil para mi salir a la calle a gritar mi descontento con el gobierno de mi país, ni puedo hacer cacerolazo, ni siquiera hacer un cartel en rechazo a todo lo nefasto que está sucediendo. Aquí me sentía aislada y alienada de la realidad de mi país, pero después de hablar con mi psicóloga me sentí muchísimo mejor. Dentro de sus varios consejos estaban meditar enviando luz a Colombia, dejar las redes sociales por unos días y tratar de no ver noticias. Eso me dio tiempo para darle un respiro a mi cerebro, corazón y alma, y para reflexionar sobre lo que estaba pasando en el país.

Cada día subsiguiente al 30N lo he tratado de llevar de una forma más tranquila. Además, porque al enfermarme de ira y dolor no le estoy ayudando a nadie, así que he tratado de estar más limpia de pensamientos que involucren resentimiento y odio. A veces me cuesta mucho, en especial porque el ESMAD y la policía siguen haciendo cosas horrorosas, pero ahí voy.

Un update de los últimos días: El concierto #UnCantoXColombia del 8D fue algo maravilloso de ver. Un mar de personas en las calles de Bogotá cantando al son de las mejores canciones de resistencia de cada artista fue una muy esperada medicina para mi alma. Aunque, los intentos de secuestro en plena vía pública en Bogotá del 11D fueron como dagas en mi corazón. Mientras veía los videos, sólo pensaba en el terror tan profundo que la chica podría estar sintiendo, y cómo habría actuado yo en su situación. Todo fue como estar viendo una película de terror sacada de los libros de las peores dictaduras del cono sur. Menos mal las personas del carro que estaban grabando lograron que los policías soltaran a la chica. Y de nuevo pienso, si esto ocurre en la capital en plena vía pública con gente grabando absolutamente todo, ¿qué pasará (y ha pasado) en donde no llega la tecnología ni las redes sociales? #NoMásDesaparecidos. Also, ¿qué pts con las amenazas a muerte a Adriana Lucía hoy (13D)? No más de esto, por favor, hay que dejar de matarnos por pensar distinto.

Ya para terminar este post sumamente largo, perdón, pero esta fue mi catarsis, quiero dejarlos con algo que me viene rondando la cabeza desde hace días. Es evidente, para mí, que los que están dando las órdenes al ESMAD para atacar a los manifestantes y los que han orquestado las diferentes olas de pánico, han subestimado el poder que tiene un ciudadano de a pie con un teléfono con cámara en sus manos. Parece que quienes están detrás de esto es gente que claramente no entiende cómo la tecnología ha cambiado las reglas del juego. Ya no se pueden salir con la suya empleando las mismas estrategias de terror de hace 20 o 30 años (es que ni de hace 10 años). Ahora, el poder que tiene la gente de protestar y mostrar lo que realmente está sucediendo y no lo que los medios quieren mostrar por sus intereses, es lo que los de “arriba” no han tenido en cuenta y en este paro ha quedado en evidencia.

Mi gente en Colombia, no dejen de grabar y mostrar la realidad de las calles en resistencia. No se dejen intimidar por estrategias baratas de terror. ¡Yo tengo fe en que se va a lograr el cambio! #ElParoNoPara #HastaQueLaDignidadSeHagaCostumbre

La mirada masculina y (mi) autoestima

Éste iba a ser mi primer post de reflexiones, pero el asunto de las elecciones sucedió y decidí sacar ese primero por relevancia dentro del marco político en Colombia. De todas formas, este post tiene un lugar especial porque se trata de uno (probablemente uno de los primeros) de los tantos aprendizajes que he tenido desde que vine a Suecia.

Como ya conté en una de las entradas en la sección de fotografía, hace un año realicé mi sueño desde que estaba adolescente de estudiar en el exterior. Ahora estoy viviendo y estudiando en una ciudad al norte de Suecia en donde el frío en invierno puede llegar casi a -30°C, pero en contraste, la gente que habita aquí tiene el corazoncito cálido, siempre una sonrisa y una palabra amable.

Emprender un viaje a tierras desconocidas siempre va a traer aprendizajes, y los míos llegaron casi inmediatamente. No solamente en términos de comida, cultura y lenguaje (se habla sueco e inglés), sino en términos personales y lo que, vivir en un país que tiene el asunto de derechos de las mujeres y la equidad bastante más avanzado que en otros lados, significa para una mujer latinoamericana como yo. Esta experiencia particular me cambió la percepción que tenía de mi autoestima y mi belleza…

Llegué a finales de agosto, del 2017, a esta ciudad norteña con una maleta llena de ropa para invierno, pero cuando me bajé del avión, resulta que aún estaba terminando el verano y la temperatura era superior a la de Bogotá (cuando me fui), así que no tenía mucha ropa adecuada para el momento. Tuve que improvisar un poco mi vestimenta y pese a que había dejado el 80% de mi ropa, la cual cargaba toda mi “identidad”, en Colombia, no sentí que estuviera terriblemente mal vestida. Cuando iniciaron las clases, sin embargo, empecé a sentir que, o me había equivocado y estaba super mal vestida, o algo había pasado y había dejado mi “belleza” en Colombia…

Durante un par de meses tuve la sensación de “no soy pretty enough (suficientemente bella)” porque nadie (hombres) me volteaba a mirar… o al menos no como yo estaba acostumbrada en Colombia… En ningún momento he sentido que sea especialmente bella-modelo, pero aparentemente, a lo largo de mi vida he recibido un número de miradas que determinaron mi visión sobre mí misma y mi belleza. Esto de no recibir miradas lascivas, y un poco incómodas muchas veces, me puso a pensar sobre qué tanto yo validaba mi belleza por las miradas masculinas en la calle, por ejemplo, o por los comentarios que recibía de amigos, conocidos y hasta de los (mal llamados) piropos.

Dentro de mi círculo en Colombia, y lo que había escuchado hasta antes de venir, era que, a los europeos, y en especial a los nórdicos, les ‘mataban’ las latinas bajitas, menuditas, con pelo negro y ojos negros, o sea, básicamente yo; pero cuando llegué y no recibí la atención esperada, puse en tela de juicio mi belleza. Tanto, que un día me senté un rato muy largo en la fuente de la Universidad (un sitio más o menos central en el campus universitario), a observar el comportamiento de la gente. Ese día empecé a entender qué pasaba y cómo era manejado el asunto de las miradas y el acercamiento de las personas aquí.

Resulta que en Suecia las personas (hombres y mujeres) no te andan mirando de forma lasciva, de hecho, las personas te miran siempre a la cara y no a otros lados. Aquí las leyes en contra del abuso sexual son duras y claras. Cualquier persona te puede poner una demanda si se siente incómoda con tu mirada, o si le dijiste algo inapropiado. Esto lo tienen muy claro e interiorizado hombres y mujeres aquí. En Suecia tú no te vas a encontrar personas que te anden mirando como si te desvistieran, como sí pasa en Colombia, por ejemplo, en donde salir a la esquina significa que por lo menos tres hombres te miren como si te quisieran comer, y otros dos te hagan comentarios no solicitados sobre tu aspecto (y eso sin contar los comentarios que son groseros y ofensivos). Aquí, con la mitad de uno de esos comentarios o miradas ya tendría a la policía encima.

Todo esto me hizo pensar en la relación entre la autoestima femenina (o incluso masculina) y la mirada masculina. ¿Qué tan acostumbradas estamos las mujeres latinoamericanas (voy a generalizar en este caso), a recibir cierto tipo de miradas de nuestros compañeros hombres? ¿Qué tanto llegamos a definir nuestro aspecto a partir de la mirada masculina? Éstas preguntas son importantes dentro del marco que estoy contando porque la verdad, no fue sino hasta que esta situación me sucedió, que pude analizar y ver que mi percepción de belleza propia estaba ligada a la mirada masculina.

Me parece importante que se hagan reflexiones sobre esto porque el machismo está metido hasta los rincones más profundos de nuestra sociedad y hace falta muchísimo trabajo para limpiar todo eso. Reconocer que éste es un problema y que tiene una afectación en la autoestima de las mujeres es un trabajo importante para hacer.

Un día hablando con mi mejor amiga, me contaba que en un curso que ella hizo sobre el feminismo en la moda, les habían planteado hacer una reflexión sobre cómo la mirada en el vestido y la moda ha sido, siempre, desde una lógica masculina. Ella me decía que, de hecho, nosotras las mujeres también nos vemos a través de los ojos masculinos pues en algún momento, desde la moda, ellos nos dijeron qué era lo bonito, lo feo, lo sexy, lo no sexy, entre otras valoraciones. Esto es interesante porque si lo pensamos, la forma en que las mujeres vemos a otras (más allá de la moda), tiene también un filtro masculino, y de la misma manera, nos juzgamos entre nosotras.

Con esto quiero invitar a las mujeres que me leen, que me cuenten si les ha sucedido algo que les haya hecho hacer una evaluación de su autoestima y su belleza, si la han separado de la mirada masculina o no, y si sienten que este filtro masculino permea más partes de sus vidas.

No sé si los hombres también puedan hacer una reflexión al respecto, es decir, no sólo en moderar sus miradas (y sus comentarios no deseados, mal llamados “piropos”), sino también identificar si se ven afectados por esta mirada machista. La hipermasculinidad plasmada por los medios de comunicación también debe tener algún tipo de impacto en los hombres y su autoestima. La mirada (tóxica, me atrevería a decir) de otros hombres también debe tener alguna incidencia.

Invito a los hombres que me leen que me cuenten si esto también les afecta y de qué modo. Si, haciendo una respectiva reflexión sobre sus propias miradas, pueden empezar a moderarla, a desintoxicarla, y mirar a sus congéneres de una manera diferente. Y de paso, que la reflexión se extienda a sus propias miradas hacia las mujeres.

Dentro de mi invitación a las mujeres, también, es a que reflexionemos si no sería interesante tratar de quitar este filtro masculino de nuestros ojos y deconstruir estos patrones de comportamiento para con nosotras mismas. Tal vez nos sorprendamos al ver que podemos percibirnos como bellas sin necesidad de la aprobación masculina. Tal vez así empecemos a ver el mundo con ojos realmente femeninos…

¡Espero sus comentarios!

Women vice-presidential formulas

En español

I wanted my first reflections post to be another, which I already have in draft, but this I had to get it out first because of relevance in the time we are living in Colombia.

Well, for those who read to me from other parts of the world, in my beloved Colombia the presidential elections just passed and they were agitated, polarized, full of activism, discussions, but, in the end, very interesting. For the first time, I had an activity in social networks that was based almost 100% on politics. I, before, like several people, decided not to have many political views in social networks because I didn’t want to create a “bad environment” or for fear of “bothering” the news feed of my friends. This time that changed and I decided that yes, I wanted to flood and bother the feed of my friends with reflections, news and political videos, because I considered that doing this activism was important to help raise awareness and try to get more people to start feeling the duty to make a change in the country. Like me, more people also did activism in networks and to my delight, I saw many of my closest friends be equally active and above all, awake, aware and talking about change, environment, the rights of minorities, and so many other things that made me feel that I was not the only one wanting to see our land, so bled from war and injustice, turn the page.

Unfortunately, the result of the elections was not what I expected, the right wing won and everything that it implies, but there were things that I rescued from this long process of political activity. One of those things, and that was something that particularly caught my attention and I thought it was a great achievement within the political framework, for the first time in the history of our country (if I’m not wrong), there were women elected to be the the vice-presidential formula of almost all the presidential candidates in the first round, in fact 4 out of 5. All women were very prepared and, except for one (unfortunately the one that won), all the others were in the left-center wing, which made them women who shared my vision of the future and change for the country.

These 4 women were Claudia López, Ángela María Robledo, Clara López and Marta Lucía Ramírez. Each one more prepared than the previous one and although Claudia, Ángela and Clara were separated by their respective candidates for the presidency, they all shared, in general, a vision of an inclusive, human country and aiming for peace. This made it very exciting for me because for the first time, I not only saw women with the possibility of having the second most important position in Colombia, but I also saw representation in them. I thought, for real, that Claudia López and Ángela Robledo were better options for presidents than Fajardo or Petro, who were their respective presidential candidates, and especially Claudia, whom I deeply admire, but Colombia still far for that…

For the first time in my life I watched the vice-presidential debates and it was a delight to see Claudia, Angela and Clara López “comb”*, as we say in Bogotá, Marta Lucia and Juan Carlos Pinzón, the only man vice presidential formula, who were the more conservative representatives. I felt very happy to observe these women debating ideas of change, giving clear and accurate arguments against the corruption and the lie of the traditional model, and challenging, many times, the right-wing candidates. They were a few weeks that, in my opinion, changed history in the area of gender equity (at least during those weeks).

Now for the first time, too, we have a woman vice president, but whilst it would seem to be another achievement for gender equity in our country, the truth is that the candidate, Marta Lucía Ramírez, is not the woman who represents the advance and the struggles of women in Colombia. Her warmongering, homophobic and not very inclusive ideas, rooted in the last century, make her far from the change that our society, sick with blood and unfounded hatred, requires so much. We will spend 4 years with this woman who in spite of being the first woman vice president, is a woman who does not take us forward but rather backwards. In any case, the fact that there is now a woman in one of the most important positions in our nation is somewhat good, and this will set a precedent.

I hope, in my little green** heart, that Claudia Lopez will run for mayor of Bogotá, or better yet, that she will run for president in 4 or 8 years. She, the one that does not have hairs in the tongue*** and to which the “enmermelados”**** and corrupt fear her, she is the one that I want to see directing the country. Hopefully I will be alive to see that, or that at least another equally capable woman will rise to power and bring the country to the inclusive future, open to change and in peace, which is so desired.

* “Comb” (yes, like comb the hair): “Peinar” is an expression that is common to be used in Colombia (specially in Bogotá) when we’re trying to say that someone is more skillful or more prepared than another and does something to prove it. We also use “dar sopa y seco”, which translate “to give soup and dry (food)”… Yes, we have weird expressions.
** In Colombia there is a political party called Alianza Verde (Green Alliance), which I’m very fond of so that’s why I put the “green heart” part.
*** “Not have hairs in the tongue”: “No tener pelos en la lengua” is a Spanish expression we use when we want to say that someone is very blunt and direct when is saying something. I found a nice English article that explains this https://www.citylifemadrid.com/odd-spanish-expressions-no-tener-pelos-en-la-lengua/
**** “Enmermelado”: It literally means “in the marmalade/jam” and is a colombian expression we use when we want to say a politician have received corrupt shares/money from the government.

Mujeres fórmulas vicepresidenciales

In English

Quería que mi primer post de reflexiones fuera otro, que ya tengo en borrador, pero este tuve que sacarlo primero por cuestión de relevancia en el tiempo que estamos viviendo en Colombia.

Bueno, para los que me leen desde otros lados del mundo, en mi Colombia querida acaban de pasar unas elecciones presidenciales que fueron agitadas, polarizadas, llenas de activismo, discutidas, pero, en medio de todo, muy interesantes. Por primera vez, tuve una actividad en las redes que estaban basadas casi 100% en política. Yo, antes, como varias personas, decidía no opinar mucho políticamente en redes por no hacer “mal ambiente” o por temor a “incomodar” el feed de noticias de mis amigos. Ésta vez eso cambió y decidí que sí, que quería inundar e incomodar el feed de mis amigos con reflexiones, noticias y videos políticos, porque consideré que hacer este activismo era importante para ayudar a generar conciencia y tratar de que más personas empezaran a sentirse en el deber de hacer un cambio en el país. Como yo, más gente también hizo activismo en redes y para mi deleite, vi gran parte de mis amigos más cercanos estar igual de activos y sobre todo, despiertos, conscientes y hablando del cambio, del medio ambiente, de los derechos de las minorías, y tantas otras cosas que hicieron que sintiera que no era la única con ganas de ver a nuestra tierra, tan sangrada por la guerra y las injusticias, pasar la página.

Lastimosamente, el resultado de las elecciones no fue el que esperaba, ganó la derecha y todo lo que implica, pero hubo cosas que rescato de todo ese proceso largo de actividad política. Una de esas cosas, y que fue algo que particularmente me llamó la atención y me pareció que fue un gran logro dentro del marco político, por primera vez en la historia de nuestro país (si no estoy mal), hubo mujeres elegidas para ser la fórmula vicepresidencial de casi todos los candidatos presidenciales en primera vuelta, de hecho 4 de 5. Todas mujeres muy preparadas y que, a salvo de una (lastimosamente la que ganó), todas las demás estaban en el ala centro izquierda, lo que las hacía mujeres que compartían mi visión de futuro y cambio para el país.

Estas 4 mujeres eran Claudia López, Ángela María Robledo, Clara López y Marta Lucía Ramírez. Cada una más preparada que la anterior y aunque Claudia, Ángela y Clara estaban separadas por sus respectivos candidatos a la presidencia, todas compartían, en general, una visión de país incluyente, humano y apuntando a la paz. Esto hacía que fuera muy emocionante para mi porque por primera vez, no sólo vi a mujeres con posibilidad de tener el segundo puesto más importante de Colombia, sino que vi en ellas representación. Pensé, en verdad, que Claudia López y Ángela Robledo eran mejores opciones para presidentas que Fajardo o Petro, que eran sus respectivos candidatos presidenciales, y sobre todo Claudia, a la que admiro profundamente, pero a Colombia aún le falta para eso…

Por primera vez en mi vida miré los debates vicepresidenciales y fue una delicia ver a Claudia, a Ángela y a Clara López “peinar”, como decimos en Bogotá, a Marta Lucía y a Juan Carlos Pinzón, el único hombre fórmula vicepresidencial, que eran los representantes más conservadores. Me sentí muy contenta de observar a esas mujeres debatiendo ideas de cambio, dando argumentos claros y certeros en contra de la corrupción y la mentira del modelo tradicional, y dejando en jaque, muchas veces, a los candidatos de derecha. Fueron unas semanas que, a mi parecer, cambiaron la historia en el ámbito de la equidad de género (al menos durante esas semanas).

Ahora por primera vez, también, tenemos una mujer vicepresidente, pero pese a que parecería ser un logro más para la equidad de género en nuestro país, la verdad es que la candidata, Marta Lucía Ramírez, no es la mujer que representa el avance y las luchas de las mujeres en Colombia. Sus ideas guerreristas, homofobas y poco incluyentes, arraigadas en el siglo pasado, hacen que ella diste muchísimo del cambio que tanto requiere nuestra sociedad enferma de sangre y odios infundados. Pasaremos entonces 4 años con esta mujer que aunque siendo la primera mujer vicepresidente, es una mujer que no nos lleva hacia adelante sino más bien hacia atrás. De todas formas, se abona el hecho de que ahora haya una mujer en uno de los puestos más importantes de nuestra nación, y que esto vaya a marcar precedente.

Yo espero, en mi corazoncito verde, que Claudia López se lance para la Alcaldía de Bogotá, o mejor aún, que se lance de presidenta en 4 u 8 años. Ella, la que no tiene pelos en la lengua y a la que los “enmermelados” y corruptos le temen, ella es a la que quiero ver dirigiendo el país. Ojalá me toque ver eso, o que al menos otra mujer igual de capaz suba al poder y logre llevar al país al futuro incluyente, abierto al cambio y en paz, que es tan anhelado.

Autumn in Sweden

En español

Last year, and fulfilling a lifelong dream, I came to study in Sweden. I left everything I knew and, with fear but with resolve, I took the step and came to do my master’s degree in a country with a different culture and language. So far the experience has been one of the best I’ve had in my life and not only have I met incredible people from all over the world, but I have had the opportunity to experience a thousand things that were previously only in my dreams; like the seasons, which in my beautiful Colombia do not exist, and they are a wonderful thing!

I arrived at the end of August at Umeå, the largest city in northern Sweden, which is very close to the North Pole … I thought I was going to freeze when I arrive, but I didn’t count that August is the end of summer here, and that the temperature in fact was higher than that of Bogotá when I left. After the last days of warmth and nightly light (it got dark after 8pm), autumn began to come in and that’s where my experience with the seasons really began.

In an outing with a couple of my new friends to Lake Nydala, one of the lakes in Umeå, in October, I took the last photos of the fall of last year. Enjoy.

Eva, the Greek with a constant smile.

Niina, the pure-hearted Finn.

Wild lingonberries. Here in Sweden it is very common to go to the forest and pick berries of all colors, as long as they are in season.

They were two of my three first friends in Umeå.

Autumnal afternoon on the lake making new friends of the local fauna.

Otoño en Suecia

In English

El año pasado, y cumpliendo un sueño de toda la vida, me vine a estudiar a Suecia. Dejé todo lo que conozco y, con miedo pero con resolución, di el paso y me vine a hacer mi maestría en un país con una cultura y un idioma diferente. Hasta ahora la experiencia ha sido de las mejores que he tenido en mi vida y no sólo he conocido gente increíble de todo el mundo sino que he tenido la oportunidad de experimentar mil cosas que antes sólo estaban en mis sueños; como las estaciones, que en mi Colombia linda no existen, y ¡son una cosa maravillosa!

Llegué a finales de agosto a Umeå, la ciudad más grande del norte de Suecia, que queda cerca, cerca al polo norte… Yo pensaba que iba a llegar a congelarme, pero no contaba que agosto es el final del verano aquí, y que la temperatura de hecho era más alta que la de Bogotá cuando me fui. Pasados los últimos días de calor y luz nocturna (anochecía después de las 8pm), empezó a entrar el otoño y ahí fue donde empezó realmente mi experiencia con las estaciones.

En una salida con un par de mis nuevas amigas al Lago Nydala, uno de los lagos de Umeå, en octubre, tomé las últimas fotos del otoño del año pasado. Disfruten.

Eva, la griega de sonrisa constante.

Niina, la finlandesa de corazón puro.

Lingonberries (arándano rojo) silvestre. Aquí en Suecia es muy común ir al bosque y recoger arándanos de todos los colores, siempre que estén en temporada.

Ellas fueron dos de mis tres primeros amigos en Umeå.

Tarde otoñal en el lago haciendo nuevos amigos de la fauna local.

 

Habitantes de nuestas calles

Este post llevaba en “draft” hacía tres años, y como estoy retomando el blog, quise recuperar esta publicación porque creo que tiene fotos interesantes de un momento en el que estaba repensando el vivir en una ciudad como Bogotá. Aquí les dejo el texto original:

“¿Y quiénes son los habitantes de calle?

Miradas de dolor, otras de ausencia, otras de desolación y a veces de compasión.

Ellos, que conocen la ciudad más y mejor que nosotros los que tanto nos vanagloriamos de ser “citadinos”. No, ellos son citadinos, ellos y ellas, las personas que habitan nuestras esquinas y reciclan nuestra desordenada basura. Ellos son los verdaderos citadinos.

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Algunos apenas empiezan a vivir en la calle…

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Otros llevan más tiempo.

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Unos con amigos…

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Otros un poco más solos…

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Otros sueñan la ciudad…

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Otros le sonríen a la vida conociendo la verdadera ciudad…”

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